Desde que nacemos, el objetivo principal de todo ser humano es el desarrollo de la autonomía personal. Los primeros pasos, las primeras palabras, aprender a dormir solos o elegir la ropa son hitos importantes que nos preparan para ser adultos funcionales e independientes.
Sin embargo, en la vida adulta muchas personas logran autonomía en lo cotidiano, pero no tanto en aspectos clave como la toma de decisiones, el establecimiento de límites o la capacidad de decir “no” sin sentir culpa.