Todos podemos sufrir ciertas dificultades a la hora de relacionarnos con los demás en algún momento determinado o tener cierta inestabilidad emocional ante alguna situación. Sin embargo, cuando estos rasgos permanecen en el tiempo y en la mayoría de situaciones, pueden hacernos “saltar las alarmas”. Existen algunos síntomas comunes que pueden ayudar a detectarlos como son:
Dificultades constantes para mantener relaciones sanas.
Problemas para controlar emociones intensas.
Sensación persistente de vacío o falta de identidad.
Cambios bruscos de humor o comportamiento.
Reacciones exageradas ante situaciones cotidianas.
Miedo extremo al abandono o desconfianza constante hacia los demás
Tu camino empieza con unas preguntas sencillas.
La gran profesionalidad y el modelo que plantean hacen que sea muy fácil y cómodo, adaptado completamente a tu ritmo de vida (aunque este cambie de una semana a la otra)